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𝒟𝒾𝑒𝓉𝒶 𝓂𝑒𝒹𝒾𝓉𝑒𝓇𝓇𝒶𝓃𝑒𝒶

La dieta mediterránea tradicional se caracteriza por la abundancia de alimentos vegeta- les como pan, pasta, verduras, ensaladas, legumbres, fruta fresca y frutos secos; aceite de oliva como principal fuente de grasa; moderado consumo de pescado, aves de corral, productos lácteos y huevos; pequeñas cantidades de carnes rojas y de bajas a moderadas cantidades de vino, consumidas normalmente durante las comidas. 

Esta dieta es baja en ácidos grasos saturados, rica en carbohidratos y fibra, y tiene un alto contenido de ácidos grasos monoinsaturados, que se derivan principalmente del aceite de oliva. Actualmente, algunos autores cuestionan la dieta mediterránea como dieta unitaria y hablan de varias dietas mediterráneas, aunque la mayoría entiende que puede hablar- se de dieta mediterránea si se cumplen los siguientes criterios:

  • uso del aceite de oliva como principal fuente de grasa añadida 
  • uso de cereales y legumbres como alimentos pluripotenciales 
  • alto consumo de verduras y hortalizas 
  • alto consumo de frutas frescas 
  • consumo de pescado con cierta frecuencia

La dieta mediterránea es mucho más que una pauta nutricional o un régimen para perder peso. Es un estilo de vida equilibrado que combina ingredientes de la agricultura local, las recetas y formas de cocinar propias de cada lugar, por lo que se puede cambiar algún ingrediente de acuerdo con los que se cultivan en otros países.

La dieta mediterránea actual se ha ido forjando a lo largo del tiempo, y es fruto de la influencia que nos han dejado todos los pueblos que han pasado por estos países: íberos, celtas, griegos, romanos, bárbaros y árabes. Griegos y romanos sentaron las bases de lo que actualmente conocemos como dieta mediterránea con la trilogía mediterránea: pan, aceite y vino, presentes desde siempre en nuestra cultura.


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